Gerry Lopez y punto.

 Surfista en cuerpo y alma,especialista tubero,embajador de la elegancia y estilo, en definitiva, pura poesia.
Surf

“Me gustan los hombres que han conocido lo mejor y lo peor, aquellos cuyas vidas han sido de todo menos un fácil paseo. Las tormentas les han sacudido, han yacido a veces durante meses, hasta que al final alcanzan la calma. Tienen un fruto de cada uno de sus fracasos. La vida de estos hombres no se cuenta con una banda sonora de leves tintineos, sino que estamos frente a una obra maestra de grandiosos acordes.”- James Salter, Burning the Days
Gerry López habla muy despacio.En sus entrevistas se puede entrever una leve sonrisa entre palabra y palabra que cuida meticulosamente antes de dejar salir. Se detiene a menudo a mitad de la frase y suelen interrumpirle creyendo que ha  terminado con lo que tenía que decir. Pero no lo ha hecho, nada más lejos, lo que ocurre es que cuida detalladamente sus palabras, meditándolas, algo que rara vez solemos hacer. Y aunque sus palabras sean lentas, no lo es el contenido de las mismas. Éstas tienen presencia  y emanan confianza de un hombre que sabe exactamente lo que ama y hace feliz y ha pasado una vida entera dedicándose a ello.

Su influencia en el surf no encuentra igual. Como uno de los primeros maestros en el Pipeline de Banzai, el estilo de López y su dominio  casual de una de las más peligrosas olas del globo han marcado un antes y después. Décadas buscando  – y encontrando – olas perfectas han abierto el ojo público a horizontes totalmente nuevos e inesperados. Y aún con esa carta de presentación su humilde sonrisa y serenidad siguen siendo las mismas.
Tiene habilidad para compartir el conocimiento adquirido en su camino, pero es aún más hábil para explicarnos que hay varios caminos posibles para cada uno de nosotros. Aquí va un poco de la sabiduría aprendida en el suyo.
En esta recopilación de afirmaciones hechas por el  surfista en distintas entrevistas, cobra sentido lo descrito. Gerry López, sabias palabras de un hombre del océano.
A comienzos de los 60 el Pipeline ya se había cobrado la vida de un surfista peruano y el espectro de esta tragedia seguía presente en el agua. Sí , pero sabes, una buena ola sigue siendo una buena ola. Yo tenía una especie de affaire con ese tubo. Un affaire y 25 campeonatos en el Pipe Master . Yo surfeé con chicos que no habían ni nacido cuando yo ya surfeaba mi primer pipeline. Era un spot que en un principio parecía intimidarme, pero una vez que lo conocía hizo que me sintiese realmente cómodo ahí dentro.
En los 80 apenas se hablaba de ello. El interés de la gente ha ido creciendo con el tiempo, y ahora la gente quiere saber más acerca de cómo era aquel spot y quién había allí. Me sorprende ser más conocido ahora que  en los 80. Mi surf por aquel entonces era más amable, ¿sabes?


He estado casado durante 30 años. La clave para una familia feliz es el respeto y aprecio por todo lo que tu pareja hace. La vida consiste en las relaciones con las personas  y si decides compartir tu vida con alguien, entonces tienes que intentar que funcione. Mucha gente, como en otros tantos aspectos de la vida, no dedica el tiempo necesario o no se centra en procurar que esto ocurra. Es algo mutuo. Sois un equipo.
Surfeo todo lo que puedo, pero no tanto como antes.  Cuanto más tiempo lleves surfeando más sabrás apreciar que prácticamente cualquier ola es válida. No se trata solo del recorrido de la ola en sí, sino del estar ahí, de la experiencia global. Si las olas no son los suficientemente buenas, todo está bien, sigue siendo algo divertido. Yo sigo disfrutando tanto como lo hice entonces.
No creo que el surf pueda ser nunca aburrido. Yo he pasado por muchas fases en mi vida, como cuando apareció en ella el windsurf. Quiero decir, durante una época ni siquiera metía la tabla de surf en el coche, acoplaba como podía todo el material de wind  y me pasaba el día entero navegando. Poco a poco esta motivación fue apagándose hasta que retomé el surf una vez más. Con el snowboard me pasó algo parecido. Cuando nos mudamos por primera vez a Oregón pensé: tío, esto es mucho mejor incluso que el surf; no hay colas y las posibilidades de giros son infinitas. Pero de nuevo, todo aquello llamado surf empezó a entrar de nuevo en mi conciencia y me di cuenta de que surfear es, siempre ha sido y posiblemente siempre será, la base de lo que soy. Siempre vuelve y  se reafirma a sí mismo.

Los primeros veinte años de surf solo eran una pequeña prueba para confirmarme a mí mismo que estaba realmente interesado en él. Entonces todos los conocimientos de las lecciones que de él aprendí comenzaron a desvelarse; el surf es una de las más fuertes metáforas de la vida. Nunca se mantiene invariable, como la vida. Tampoco inmóvil. Si no aprendes a bailar su son, la vida como las olas, pasará de largo. Tienes que estar atento, tienes que ser espontáneo, aprender a ir con el “flow” . Si no puedes, no sé, tal vez deberías buscar algo un poco más estático.
Entonces todos eran unos hippies. Había mucho faso circulando. Muchos hacían buen negocio de la venta de drogas. Eso ocurría porque no existía una verdadera industria del surf. Yo tuve una epifanía un día que salí a surfear. El día era bueno y éramos unos cuantos en la playa, nosotros unos críos y unos cuantos adultos. Pero los mejores surfers no estaban allí, estaban trabajando. Y yo no quería ser así, no quería perderme todas las olas. Pensé que si encontrase un trabajo en la industria del surf podría ir a surfear siempre que las olas fuesen buenas. Pero por aquel entonces , la industria del surf eran solo unos cuantos tipos que hacían tablas  en California. Chicos como yo eramos capaces de agarrar una tabla vieja, desmontarla, remodelarla y sellarla para vendérsela a cualquiera. Pero cada vez había más y más gente interesada en el surf, ansiosa por surfear y encontrar un sustento que no fuese  un trabajo de “9 a 5”. Y la mayoría de trabajos así terminaban siendo ilegales.
Pero de ahí a decir que las compañías de surf estaban financiadas por la droga es excesivo e incierto. Siempre hay dos caras de la moneda. Depende de con quién hables y de qué lado esté, podemos escuchar dos versiones de la historia totalmente distintas. Yo creo que cualquier compañía se financia con personas con una visión, trabajo duro, un poco de suerte y estando en el lugar preciso en el momento correcto. Luego siempre hay circunstancias que rodean un hecho y según el criterio de quién lo cuente podemos encontrarnos con dos  historias nada parecidas. Yo creo que la verdad siempre se haya en un punto intermedio.

Supongo que si estás vivo, eso ya es algo realmente enorme.
Yo llegué a surfear en el “Big Wednesday” de final de los 70.
Esa fue la primera vez que alguien de la generación de los 70  llegó a ver Hollywood realmente. Y aunque en un principio fue rechazado por la mayoría de surfers, ahora cualquiera que lo recuerde piensa que fue algo realmente auténtico. Y en realidad fue así como ocurrió; esa fue la ocasión más real y auténtica del surf que ha producido Hollywood. Todo el mundo cree que el surf es la cosa más increíble y guay del mundo, y bueno es cierto que en muchas aspectos lo es, pero en otros tantos no.
Gary Busey es fabuloso. Es el tipo más divertido de la tierra. De cuando en vez te llama y deja un mensaje. Ojalá pudiese guardarlos todos, porque son delirantes. Es una experiencia ardua. Ser un pro surfer es duro, pero más lo es ser actor profesional.
López ha sido el surfista más filmado de su generación, pero su fama no se la ha dado la cámara, sino su estilo, técnica y humildad. Gerry López es sin duda un deportista de respeto y un hombre de admiración.
Hoy, a sus 67 años le vemos en portada de casi todas las revistas y webs de surf,ya sea en la montaña, en el mar o en el río, Gerry López sabe lo que hace y quienes lo entienden, saben que merece sus respetos.

 

 

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